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Misiones durante la Revolución Emancipadora

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La crisis producida en la monarquía española ante la invasión napoleónica a la Península conmocionó a los virreinatos americanos y derivó que en un breve lapso se independizaran la mayoría de las colonias españolas, hacia la década de 1810. En el Río de la Plata, el sentimiento de independencia de la Metrópoli generó al mismo tiempo procesos locales de autonomía en el propio virreinato, en regiones que si bien estaban unidas administrativamente tenían grandes diferencias étnico-culturales. Así, Paraguay, por ejemplo, se distanció de las autoridades porteñas inmediatamente al estallido revolucionario de mayo de 1810. En la Banda Oriental, la resistencia a las fuerzas realistas por parte de la población criolla, encabezada por José Artigas, atrajo a las fuerzas lusitanas que ambicionaban incorporarla a su Imperio. La gobernación de Misiones, enclavada entre dos regiones del Virreinato platense opuestas al nuevo régimen, Paraguay y Uruguay, y fronteriza con un enemigo al acecho, Brasil, fue escenario de violentos episodios en la década de 1810, que culminaron con el trágico resultado de la disolución total de los pueblos. Al momento de producida la revolución de Mayo, Misiones estaba bajo el mando de Rocamora, del cual dependían tres departamentos: Yapeyú (donde instalaría su sede), Candelaria y Concepción. El Comandante de Misiones, Rocamora adhirió inmediatamente a la decisión de la Junta de Buenos Aires. Paraguay, bajo el gobierno de Velasco, en cambio se opuso desde un primer momento, consiguiendo que una junta de vecinos de la ciudad de Asunción rechazara el 24 de julio el reconocimiento al gobierno porteño y paralelamente jurara obediencia al Consejo de Regencia español. Fue tan sorpresiva la noticia de la revolución y era tal el desorden administrativo en las regiones virreinales, que incluso en la propia Misiones, a pesar de la decisión de Rocamora, los subdelegados de los otros tres departamentos, sus subalternos, tomaron diferentes posturas frente al hecho. La situación del gobernador misionero no era fácil, pues, ante la incertidumbre política del momento debió desobedecer la orden de Velasco de aceptar como nuevo gobierno al de la corte de Cádiz, asumido en la Metrópoli. Fue en ese momento que Rocamora solicitó a la Junta la separación de Misiones de la dependencia del Paraguay Esa actitud lo colocó entre tres fuegos: el del Paraguay, concretó una invasión a Misiones, la Banda Oriental, cuya capital seguía en manos Españolas y el Brasil que se mantenía expectante en las fronteras. Pero lo más grave es que Rocamora no contaba con un ejército capaz de enfrentar cualquier acción que afectase la soberanía misionera. La actitud de Velasco frente a la decisión adoptada por Rocamora fue la inmediata organización de un ejército de 600 hombres que se dirigió a los pueblos misioneros del oriente del Paraná, con el fin de persuadirlos por la fuerza para que se pusieran bajo sus órdenes. Así, en agosto de 1810 se estableció primero en San José y luego en Apóstoles, desde donde envió fuerzas militares para que rescatasen todo el armamento disponible en los pueblos. Rocamora, ante tamaña movilización retrotrajo sus fuerzas de 80 hombres a las costas del Aguapey, desde donde pidió el envío de inmediatos refuerzos para evitar la pérdida del territorio misionero. A pesar de su favorable situación, en octubre de 1810, Velasco decidió el retorno de las tropas paraguayas. Sin dudas esta incursión tuvo un doble carácter: de persuasión y, fundamentalmente, de acopio de armas ante un eventual choque con las fuerzas revolucionarias porteñas. Un año después, los efectivos de Velasco invadirían la capital de Corrientes, casi sin efectivos militares, cuyos jefes habían partido con Belgrano para ayudar al sitio de Montevideo. El pedido de separación de Misiones por parte de Rocamora formalizado en agosto, recién fue respondido por la Primera Junta el 16 de septiembre de 1810 Y asi Misiones se integraba como una provincia independiente más del nuevo gobierno surgido a partir de la revolución de mayo de 1810. En vista de la decisión tomada por el gobierno de Asunción de fidelidad al Consejo de Regencia español, Mariano Moreno, uno de los principales gestores de la emancipación argentina, dispuso el envío de una expedición al Paraguay al mando del Dr. Manuel Belgrano. El gobierno paraguayo fortificó los pasos sobre el Paraná con el objeto de repeler al ejercito de Belgrano, conforme a la actitud belicista de Velasco. A medida que avanzaba la Expedición al norte, iba incorporando fuerzas de las regiones que atravesaba. En octubre de 1810 cruzó Belgrano a La Bajada donde se le sumaron milicias entrerrianas. En noviembre se hallaba en Curuzú Cuatiá, donde nombró al gobernador misionero, Tomás de Rocamora, Cuartel Maestre General de su ejército, ordenándole que se le sumase con sus efectivos misioneros en la frontera con el Paraguay. En diciembre se preparó el cruce del Paraná desde Candelaria en balsas y botes de cuero. El 20 de ese mes fue ocupada Encarnación de Itapúa. Desde allí se internó hacia el interior del Paraguay, sin esperar los refuerzos misioneros que recién llegaron a este destino a principios de enero de 1811. El primer enfrentamiento entre las fuerzas fue el 19 de enero en Paraguarí. Allí acometió Belgrano con sólo 600 hombres frente a un enemigo que contaba con más de 7000 soldados. Derrotados el 9 de marzo de 1811, y luego de firmar un honroso armisticio, Belgrano y sus fuerzas abandonaron el territorio paraguayo. En su regreso, nombró como nuevo gobernador interino de la provincia de Misiones a Elías Galván, quien se hallaba en Santo Tomé, defendiendo esa frontera, mientras se desarrollaban los acontecimientos en territorio paraguayo. El 15 de mayo de 1811, se produce la independencia del Paraguay y se forma un gobierno bajo el mando de Juan Valeriano Zeballos y José Gaspar Rodríguez de Francia, con carácter de interino hasta la realización de un Congreso General. Éste, reunido el 17 de junio del mismo año, eligió una Junta de Gobierno presidida por Fulgencio Yegros y compuesta además por Francisco Caballero, Francisco Bogarín y Fernando de la Mora. Este Congreso General, base de la independencia paraguaya, resolvió como puntos principales que: hasta la celebración de un Congreso Constituyente el Paraguay se gobernaría sin la intervención de la Junta de Buenos Aires en sus asuntos políticos. En 1813 se instituyó un gobierno consular nombrándose a Francisco Yegros y Antonio Rodríguez de Francia como Cónsules de la República. Un año después, otro Congreso estableció la dictadura temporal, confiada a Francia, por un período de cinco años, convirtiéndose ésta en 1816 en dictadura perpetua, asegurándole así un poder sin límites por el resto de su vida. Con Francia, el Paraguay se aisló política y económicamente de las provincias del Plata, lo que va a constituirse en la característica general de las relaciones entre ambos territorios hasta mediados del siglo XIX. El departamento Candelaria, en tanto, quedó en poder paraguayo hasta fines de 1815, cuando fue temporariamente reconquistado por Artigas por un período de siete años.
En 1822, Paraguay recuperó una vez más ese territorio.